Oct 23 2009
Medio siglo de ‘La ruta del sol’
El 20 de octubre de 1959 a las doce y dos minutos de la mañana, y tras ocho horas de viaje con varias escalas, estrenaba la pista de vuelo del aeropuerto de Málaga un Convair 440, con matrícula OH-VKN de la compañía finlandesa Kar Air, con 48 pasajeros procedentes de Helsinki. Este aterrizaje marcaba el despegue turístico de la Costa del Sol. Málaga había conseguido atraer a la primera línea chárter internacional con carácter regular. Un hecho histórico que fue posible tras el acuerdo firmado en París en 1956 en el que se aprobaron las normas para la realización de los vuelos no regulares, y que fue el catalizador del turismo europeo por vía aérea, y un revulsivo para Málaga.
Ayer a la misma hora y en el mismo sitio, la terminal original de Málaga -ahora sede del museo- se recreó la primera llegada de este chárter. Los protagonistas del evento fueron antiguos pilotos de la compañía Kar Air y de la también finlandesa Finnair, que junto a miembros de ex tripulantes y viajeros, que han creado en la Costa la ‘Escuadrilla del sol’, escenificaron la bajada del avión, también recuperado para la ocasión, y la recepción por parte de autoridades, con el director del aeropuerto, Mario Otero, al frente. Ejemplo claro de que en aquellos viajes descubrieron en la Costa el paraíso soñado es que al 50 aniversario de la llegada de la primera línea chárter internacional a Málaga asistieron un centenar de finlandeses, que una vez jubilados han elegido este destino como lugar de retiro.
Paraíso
Las excelencias de la planta hotelera, del clima, de la amabilidad de las gentes y de la inmejorable forma de vida hizo que el recorrido entre Helsinki y Málaga, con escala en Gotemburgo, Basilea y Barcelona, fuera bautizado como ‘Ruta del sol’. Un recorrido que el pasado año, de forma directa y con muchas menos horas de vuelo, hicieron 83.000 pasajeros procedentes de Finlandia a bordo de 470 aviones, recordó en su discurso Otero. «Han pasado 50 años desde entonces y ni los aviones son como este hermoso Convair ni el aeropuerto de Málaga es como entonces. En breve contará con una segunda pista y con unas instalaciones capaces de mover a 30 millones de pasajeros», afirmó.
Pese a ello, ayer los invitados, entre los que se encontraba el piloto que aterrizó en el segundo vuelo de la compañía Kar Air, Matti Lampele, recordaba, junto al avión pintado con los colores de la aerolínea que permanecerá en el museo del aeropuerto, las diferencias abismales entre el turismo de hoy y el de antaño y los vuelos de ahora y los de antes.
Hay que ponerse en situación y tener en cuenta que a mediados de los años cincuenta los ciudadanos europeos encaraban una época de bonanza económica que tuvo su principal reflejo en la generalización del disfrute de las vacaciones pagadas. En Málaga se salía del letargo de la posguerra y ya proliferaban legendarios hoteles como el Castillo del Inglés de Torremolinos, al que acudían los amigos de su propietario George Langworthy, el Parador de Montemar, de Carlota Alessandri, y La Roca. A la par del despegue del aeropuerto, en Torremolinos abría el Pez Espada, también en 1959, un hotel de cinco estrellas, que marcaría el punto de partida del desarrollo de la Costa del Sol.
Sólo antes de Kar Air y, aún con la pista de vuelo de terreno natural, la compañía inglesa BKS Air Transport, que posteriormente se integraría en la BEA, British European Airways, realizó un vuelo singular desde Londres a Málaga. Fue con un bimotor Vickers Vicking ‘Amy Johnson’, que transportaba a treinta turistas ingleses que venían a disfrutar de unas vacaciones de quince días en Torremolinos. El paraíso actual de muchos de ellos, medio siglo después.
fuente/diariosur.es
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